Diablo

Valora este artículo
(0 votos)

La corrupción no tiene límites, y menos si procede de los infiernos. Los demonios mayores promueven un plan y después del suceso de Tristán, el Señor del Terror clama venganza sobre Santuario.

 

 

Mis días en la Ciudadela de las Arpías parecen tan lejanos. Intenté huir de mis recuerdos en compañía de otros parias en las montañas pasadas las Puertas del Este.
Estuve luchando por mantenerme despierto durante días porque cuando soñaba, los recuerdos volvían. Recuerdos del monasterio y del poder maligno que lo había poseído. Sueños, recuerdos… Ya no podía distinguirlos.
De repente un ser tambaleante entró en la estancia. ¿Es que el mal de mis sueños me había seguido la pista? ¿Cómo había podido encontrarme allí? ¿Cómo podía esa carcasa de hombre que apenas es capaz de soportar el peso de su propia espada ser el terror infernal que me había llevado a esconderme allí?
Parecía tener demonios en su interior que luchaba por contener. Pero luchaba en vano.
Entonces se desató el caos. Criaturas del inframundo abordaron el lugar sin dejar a nadie con vida… Excepto a mí.
Empecé a pensar que estaba loco de verdad. El terror, la destrucción. La depravación que había visto. ¿Cómo podía explicárselo a ellos? ¿Eran esos los demonios de mis sueños? ¿Provenían del vagabundo?
Cuando todo terminó todo era fuego, cadáveres y desolación. La figura encapuchada volvió a tambalearse hacia afuera.
¿Por qué lo seguí? No lo sé. ¿Por qué en los sueños pasan las cosas que pasan? Lo único que sé que cuando me llamó, tuve que seguirlo. Desde ese momento, viajamos juntos.
Al este, siempre hacia el este.

  

Más Información Aquí

 

Deckard Cain

Erudito Horadrim bien versado en el saber oscuro y las historias arcanas. Experto de todo Santuario.

Sitio Web: diablo.revcc.es/ Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.