La caravana marcha hacia el este, camino del desierto de Anorach. Les espera un difícil y complicado viaje. Mis intervenciones harán que mi futuro esté en juego, pero es necesario si queremos salvar Santuario y que el enemigo deje de avanzar.

 

Algunos han caído y otros se han unido. Han rescatado a Deckard Cain, han derrotado a la Condesa del Mal, han detenido un tiempo al Demonio Carnicero, la pequeña Leah ya está con quien debe enseñarla y la diablesa Andariel ha perecido en su reinado de angustia. Grandes han sido sus proezas en tan poco tiempo. Pero esto no ha terminado, esperan nuevos horrores en Lut Gholein. Los héroes se van fortaleciendo por el largo y duro camino y viven más de una aventura en el tránsito entre tierras. Son conscientes de la guerra contra los infiernos.

 

Dejan atrás una Khanduras que comienza un tiempo de restauración. Las arpías que restan y no siguen a la caravana quedan bajo el mando de Khasya para recuperar la gloria al monasterio y erradicar todo vestigio de maldad en aquellas tierras. Muchas hermanas han caído y otras tienen un fin mayor que cumplir, pero no fallarán a los supervivientes de Khanduras. La Hermandad del Ojo Ciego debe volver a su antigua gloria.

 

La marcha por el desierto se hace pesada, la evolución en sus integrantes para bien o para mal es notable. Son miembros muy dispares al fin y al cabo, y además, los humanos han sufrido muchas pérdidas delante de ellos. La convivencia no es fácil entre tantas creencias y costumbres dispares. Pero ante el peligro se unen como uno sólo. Lo que más me preocupa es que aún no son conscientes de que un Nephalem caminan entre ellos. Esperemos que sepan manejarlo bien cuando llegue el momento.

 

Todos sois la última esperanza de este mundo.

 

-Tyrael