Tras un mes pensando en los momentos de lucidez entre pastilla y pastilla, he decidido que no puedo seguir así. No puedo volver a pasar todo el día escapando de la realizad que me había propuesto afrontar cuando vine aquí. Voy a implicarme más en la terapia para poder superar esto de una forma normal y racional... por supuesto que hablo del accidente, que todo lo demás no podré superarlo en lo que me queda de existencia.

He visto las últimas noticias y me parece muy mala suerte ir en el autobús "siniestrado" con uno de los peces gordos de Pentex. Y justo cuando están teniendo problemas legales por la filial en Cáceres. Espero que Brooks pueda quitarles todo lo que pide y más. Que ataque a la línea de flotación de la compañía y que se olviden de Cáceres y de Extremadura... sólo así podremos vivir en paz.

Volviendo al maldito accidente, ha sido un golpe muy duro para mí. Pensaba que estaba superando mis pesadillas y mis miedos, pero al parecer debe haberse asentado en lo más profundo de mi subconsciente... y parece que me afectan más en momentos traumáticos o post-traumáticos.

Cada vez que intento recordar lo sucedido, mi cabeza completa la escena con todo tipo de información de relleno (cosa normal en la gestión de la memoria en el cerebelo), pero no me parece tan normal que utilice parte de mis miedos y de vivencias anteriores tan traumáticas para completar mis recuerdos recientes. ¿O quizás no son datos de relleno y ha sucedido realmente?

No sé qué me da más miedo, que mi cabeza esté jugando conmigo de una forma tan cruel y errónea o que todo lo que vi fuera verdad. Si fuera verdad, implicaría una conspiración contra Pentex que no durarán en responder con mano dura... lo que significa que todos estaríamos en un peligro manifiesto. Si es mi cabeza la que está desarrollando alucinaciones que convierte en "reales" en mis mayores momentos de estrés, entonces estoy mucho más jodido de lo que esperaba.

Sea como sea, todos mis razonamientos lógicos pasan por un primer punto: acudir y participar activamente en la terapia en la que nos encontramos e implicarme más con el psicólogo.

A partir de aquí, no tengo nada decidido. No sé si estoy bajo un peligro real por parte de los secuaces de Pentex, hemos sido un daño colateral en las intrigas palaciegas de dominación regional o nacional, o simplemente ha sido mala suerte. Por lo tanto, no sé si lo más racional es esconderme, huir o plantar cara y luchar hasta el último de mis alientos.

Suceda lo que suceda, voy a centrarme en mis compañeros de terapia y quizás investigue un poco sobre Lisse Brooks... nunca se sabe...