Anoche viví una experiencia inquietante. Una puerta que se cierra en la noche dando un fuerte golpe. El portal estaba oscuro y sonaba el ruido de patas de algo moviéndose en la oscuridad. ¿Otra vez se ha escapado el perro de la vecina? Esa criatura pesada y babosa no tenía nada mejor que hacer que salir de su casa cuando su dueña no miraba para acosar al que pasara por el estrecho portal.

Esta vez era distinto. Acababa de ver esa maldita película de miedo con unos amigos y ya venía bastante sugestionada. Todavía no había empezado la temporada de exámenes y estaba bastante estresada. Mi amiga Sonia me recomendó ir con ella y unos amigos al cine. Nos íbamos a echar unas risas decían… Vaya película… Muy buena y todo lo que tú quieras pero no me gustan ese tipo de películas y menos cuando mis padres no están en casa.

El portal se me hizo eterno a oscuras, ya le avisamos varias veces al presidente que había que cambiar esas bombillas pero ese bobo sólo pensaba en cómo alimentar su panza y escaquearse del puesto. En ese tramo andando escuché de todo... Agua caer por las tuberías, el sonido de alguien subiendo o bajando las escaleras, la vieja barandilla de madera crujir, las patas del estúpido perro y un pequeño zumbido que no alcanzaba a identificar en ese momento.

Estaba aterrada… ¡Vaya que sí! Puedes llamarme lo que quieras pero después de esa estúpida película no tenía nada mejor en que pensar en que uno de esos bichos que escalaban por el techo iba a caer encima de mí y ¡me iba a merendar de un momento a otro! Avanzaba con cuidado para no tropezar con los primeros escalones a pie de los buzones y tanteando la pared para encontrar la segunda llave útil en ese portal (Gracias Señor Presidente…) .

Por fin di la luz y pegué un buen brinco tapándome la boca para no soltar un alarido de terror. Delante de mí, un chico con una capucha me miraba. O eso creo, no llegué a verle del todo la cara. Me hizo como la señal de silencio con su dedo delante de los labios, creo que ¿sonreía? Se marchó por la puerta del portal como si nada… Cómo está la gente de la cabeza…

Después del susto llegué a las escaleras y de repente… ¡Algo saltó sobre mí! Sentí todo su peso caer encima y caí hacía atrás golpeándome la espalda. ¡Estaba 100% segura de que uno de esos malditos bichos de la película había caído sobre mí para comerme! ¡Lo tenía encima! ¡No me dejaba moverme! Pesaba mucho y me clavaba sus patas en el cuerpo… ¡Era totalmente presa del pánico y comencé a gritar pidiendo ayuda!

Cuando empezó a lamerme la cara comprendí por qué no debo volver a ver películas de miedo y por qué la vecina debería tener a su perro atado dentro de casa…

Alicia