El consejo de mi amiga aún no llegó, es como si se la hubiera tragado la tierra. He probado auto-medicándome y experimentado a base de ensayo-error.


Finales de diciembre fue algo caótico para mí. Carezco de familia en este país para celebrar las festividades navideñas y las pruebas que estoy realizando con la medicación no fueron muy fructíferas. Las alucinaciones volvieron, los aullidos y el arañar de paredes por garras o espolones volvía a sonar dentro de mi cabeza.


He conocido a una chica, Sonia. Él y su amigo Carlos tropezaron conmigo en el Carrefour mientras hacíamos unas compras. Lo que comenzó en una charla banal y superflua comenzó a tomar un cariz interesante para mí. Carlos estaba estudiando Telecomunicaciones, algo que no despertaba gran interés en mí con los conocimientos que ya poseía de ese campo. Pero la chica sí. Tenía, aunque de forma muy somera, conocimientos de farmacéutica. Tenía algún tipo de relación con la facultad de Enfermería.

En un principio me parecieron una pareja bien avenida, pero no tardaron en desmentirlo ellos mismos. Al parecer Sonia tenía una especie de pareja estable en Salamanca, aunque por sus explicaciones no estaba muy segura de ello. Todo esto para mi eran detalles sin importancia pero decidí invertir en ese momento un tiempo en ellos. Los psicólogos hacían hincapié en que debía intentar sociabilizar con nuevas personas y conocer gente con quien compartir experiencias o hobbies. Así que allí estaba aquel día tomando algo con ellos, intercambiando teléfonos e intentando seguir charlas y consejos aburridos y poco motivadores. Me limité a sonreír y parecer amable.


Las nuevas tecnologías abrieron un buen campo de miras en este tipo de relaciones, los muchachos solían chatear conmigo bastante a menudo por el programa de Whasapp. Parecía que les caí en gracia. No solía atender mucho el móvil en estos aspectos, me parecen una auténtica pérdida de tiempo. Pero posteriormente descubrí que no solo entretiene los tiempos muertos sino que produce una cierta adicción a cuantos más contactos con los que entablas conversación.


Estuve un par de días desconectado después de Año Nuevo. Debía centrarme de nuevo en mi investigación y mi trabajo. La recarga ha comenzado nuevamente en este 2016 y los superiores me han permitido completo acceso para recoger todo tipo de datos para mi investigación. La Central Nuclear de Almaraz posee una fuerte seguridad y novedosos sistemas de seguridad y vigilancia, algo que me sorprendió gratamente viendo el entorno y peligrosidad de los materiales que se manejaban ahí dentro. Realmente están últimamente bastante preocupados por el impacto medioambiental que puedan ocasionar con el embalse de Arroyocampo, ya que las últimas leyes anticontaminación parece que tarde o temprano les afectará de forma directa.


Desde este momento he vuelto a la normalidad con mi medicación. Las alucinaciones han desaparecidos y tengo el consuelo de que en ningún momento volvieron las pesadillas. ¿Puede ser un síntoma de mejoría? Mi psicólogo no me vio en mi anterior estado de “embriaguez” con la medicación y mis fases de experimentación. Cree que me he vuelto más estable y está otorgándome más tiempos entre sesión y sesión como queriendo inspirarme confianza en mí mismo por no necesitarle tanto.


La realidad es que nunca lo necesité, fue la medicación la que hizo todo su trabajo. Las pesadillas desaparecieron y todos los demás trastornos que tenía están paliados por las sustancias que me proporcionan por receta. Pero los recuerdos no se van de mi cabeza.


Estoy pensando en hacer un pequeño viaje por recomendación suya. Cierto es que no me he molestado mucho en salir de mi rail entre Cáceres, Trujillo y Almaraz. Me estoy planteando Salamanca, por ejemplo.