Mis padres están separados. Con 19 años estoy para arriba y para abajo. Ahora con mi madre…. Luego con mi padre… Este año al menos han hecho el sacrificio de que intentemos pasar las fiestas juntos.


Mi madre está trabajando en Cádiz y mi padre en Cáceres. El plan era bajar en Nochebuena y volver después de reyes sin percances ni discusiones. Claro que eso era imposible. Se pasaron todas las fiestas discutiendo sobre cualquier cosa pasada o por pasar. Entre esas discusiones estábamos yo y el nuevo novio de mi madre. Mi padre se tomó todo aquello como un ataque, según él porque en menos de cuatro meses con él ya están viviendo juntos, además de que el divorcio fue apenas hace 5 meses.


Mi padre hizo el amago varias veces de querer irse antes ya que no podía soportar esa situación, pero conseguí convencerle de lo contrario. Pasó la nochebuena y la nochevieja como pudo, tragando los ataques de mi madre e intentando pensar en otra cosa. Yo lo sacaba de vez en cuando de paseo para que no se agobiara.


Esta situación me hacía sentirme bastante mal y desolada. Mi familia estaba totalmente destruida y no había ni la más mínima oportunidad de que se reconstruyera algún día.


En los reyes ya estalló la bomba atómica. Nunca discutían por algo en particular, esperaban la mínima reacción del otro para comenzar otra nueva discusión, y se iban agolpando unas encima de otras. Pero esta vez fue gordo, mi padre dijo cosas duras y esta vez la paciencia del novio de mi madre acabó y se metió de lleno. Golpeó a mi padre y horrorizada no podía hacer nada. No tenía fuerza para separarlos y además me llevé un golpe involuntario de propina… No fue gran cosa y no le di importancia dada la situación.


Mi padre salió perdiendo de aquellas vacaciones totalmente. Volvía en el coche y traía toda la cara golpeada. Se había negado a ir a urgencias y solo se había puesto hielo porque le había insistido… Juraba y perjuraba por lo bajo que los demandaría y les sacaría todo lo que tenían, que no les iba a dejar ser felices… Nunca le había visto así. Nunca había visto ese lado de mi padre, lleno de ira y rencor.


Hicimos un pequeño alto en Sevilla y continuamos el viaje dirección Cáceres, me quedaría con él hasta las vacaciones de Semana Santa que volvería a visitar a mi madre. No hablaba ni decía nada… estaba totalmente ofuscado. Triste apoyé la cabeza contra la ventanilla del coche mirando el paisaje. Mi padre estaba pisando bastante el acelerador, más de lo que solía hacerlo habitualmente. No parecía muy concentrado en la carretera. Adelantábamos muy rápido a otros coches y camiones.


Adelantamos uno en particular que me llamó la atención. Un gran camión, parecía de transporte de animales vivos pero era totalmente metálico. Ningún tipo de publicidad ni de propaganda. Tenía grandes y fuertes cadenas y parecía que los animales solo tenían ventanas por la parte de arriba así que era imposible ver que iba dentro. Parecía algo muy grande lo que llevaban ahí dentro. ¿Irían hacia el zoo de Madrid?


De repente la caja del camión se sacudió pero esto apenas se notó por los baches que había en esa zona de la autovía. Por las ventanas de arriba se vio algo moverse, algo muy grande. Lo que hubiera dentro se estaba revolviendo, no muy contento y al parecer el conductor no dudó en coger la primera salida. Seguro que si se encabritaba lo que llevaba ahí detrás podría hasta volcar el vehículo, a pesar de las grandes cadenas y refuerzos que sujetaban la caja al camión.


Me llamó mucho la atención que clase de animal llevarían ahí dentro. Intenté tirar una foto con mi móvil pero ya era demasiado tarde cuando quise reaccionar. Le comenté a mi padre lo que había visto pero solo respondió con un gruñido absorto en sus pensamientos.