Tontos, imbéciles, anormales, bobos, memos, deficientes, retrasados, estúpidos, simples, cretinos, incultos, ignorantes, catetos, torpes, zopencos, mentecatos, majaderos, engreídos, presuntuosos, petulantes, fantasmas, burros, gaznápiros, gilís, majaderos, necios, peleles, zoquetes, botarates… Podría estar así todo el día y no habría calificativos suficientes para describir a toda la panda de individuos con la que tuve que cruzarme ese fin de semana.

 

Me infiltré entre vuestras filas con un diminutivo de mi nombre y no pudiendo evitar realizar ciertos gestos de los que tengo manía. Os he manipulado y esclavizado a mi antojo, usándoos como moneda de cambio, mutilándoos a mi gusto o especulando con vuestros sentidos.

 

Os he ejecutado a algunos delante de vuestros amigos y familiares. Su reacción fue un patético temblequeo, lloros e improperios por la espalda. Alguno tuvo el valor de decir algo de frente. No obstante… nadie dio la vida por vosotros. Nadie se atrevió a dar un paso al frente de valentía. Nadie quiso servir mi causa de forma fiel. Por eso estáis muertos.

 

... Nunca volveré a ser esa mujer. Reniego de ese nombre igual que de las atrocidades que cometió la mujer que fui. Tengo aún muchos pecados que expiar, pero lo acepto convencida de que esto es, por fin, lo que debo hacer.

 

Ahora puedo ser quien realmente soy, sin esconderme, sin nombres falsos, sin miedo a ser descubierta. Puedo ser por fin Alejandra Carpenter y utilizar el nombre Megabyte como bandera en lugar de como un disfraz.

 

He estado pensando mucho sobre ello, y creo que es justo que sepáis quién soy y quién fui. Cuando huimos con JC y Drake a Nueva York recibimos un ataque de Pentex, y aunque contamos con unas defensas excepcionales, temo que esos Primero Equipos puedan lograr sus objetivos más adelante.

 

Ojalá esta carta la leamos juntas dentro de unos años, en lugar de que tenga que entregárosla tía Natasha o algún miembro del Túmulo cuando empecéis a hacer demasiadas preguntas sobre quiénes eran vuestros padres.

 

No. No no no no no no no no no no no no, no… ¡no! ¡NO! ¡NO! ¡NOOOO! ¡No tenéis ni puta idea de nada! Intentáis comprender… intentáis sintetizar en esas cabezas huecas vuestras. No tenéis ni idea de la gente que ha muerto. ¡Mucha! ¡Muchísima!

 

Llegué a Cáceres con una idea clara. ETHAN. ¿Dónde coño estás, soldado de los cojones? Comienzo a hartarme de tanto buscar y no encontrarte… ¡Lo voy añadiendo todo a tu cuenta para cuando te encuentre!

 

He conocido todo tipo de gente estas últimas semanas. Gente tonta, gente estúpida, gente absurda, gente loca, gente científica, gente fiestera, gente con complejo de héroe, gente que molaba un montón… ¡Puto Lucius! ¿Quién te manda morirte? Joder… ¿Sabes lo triste que está Omega? Mereces morir solo por… espera un momento… No me diste oportunidad a decirte “si te mueres te mato”… los mejores chistes se los llevan, ¿los mejores?

 

¿No sabes quién soy? Te voy a poner rápidamente al día. No llores. No te lamentes. Tu amigo no va a volver. ¿Era necesario que estallara en llamas? No, la verdad… ¿Divertido? Deberías verlo desde mi punto de vista… Tanto sollozo me cansa... ¿Puedes prestarme atención por favor?

 

Gracias…

 

Este sitio que has intentado atracar es un bar maravilloso. Lleva poco abierto pero grandes personalidades han pasado por aquí. ¿Un ejemplo? ¿Conoces a Perséfone? ¿No? Demasiada ignorancia para un hombre tan grande como tú… Tanto músculo para nada…

 

Como te comentaba, de este precioso bar, al principio engañé a mi hermana para que me ayudara en él. Se lo vendí como un sitio bonito y neutral donde la gente podría venir y hablar independientemente de su naturaleza a hablar y no sufrir daño. Ahora ella se ha tenido que marchar y me he hecho yo ama y señora de él. La gente que trabaja aquí es muy buena y lo hace genial, estoy muy contenta. Verdaderamente cumple los objetivos que dije pero… yo no hago nada por nadie así de forma altruista… Por favor sería demasiado mundano yo haciendo algo solidario, ¿te imaginas?

 

Esperamos y el avión se retrasaba. Tuve un mal presentimiento.

 

“El Arquitecto” no paraba quieto en su asiento, intentaba fingir serenidad y estar vigilante a todo detrás de sus gafas de sol. Simulaba ser un hombre de negocios con una pequeña maleta que iba a coger un vuelo. Esperaba en la gran sala con los demás pasajeros de otros vuelos, una multitud enorme que no paraba quieta. Muchos de paso solo deteniéndose detrás del gran letrero luminoso, otros con las prisas tropezaban entre ellos al ver que por megafonía ya les llamaban para embarcar.

 

Kent volvió a mirar su móvil. Lo hacía demasiado a menudo. Podía pasar por alguien preocupado por un familiar o un simple fanático del trabajo. Me buscó con la mirada y le hice señal de que se calmara.

 

Estaba en una situación demasiado alejada de la puerta de embarque, apoyada frente a la escena donde creemos que se desarrollaría todo. Estamos desarmados y ellos vendrán preparados como para entrar en guerra. Confiamos demasiado en nuestra pericia y en los que vienen dentro del avión. El tonto de mi padre estaría orgulloso de lo que intentamos… Pero no había otra forma… Nos detectarían en los controles al momento.

 

11/04/2017

 

Aiku me dijo que a veces escribir lo que se te pasaba por la cabeza venía bien para despejarte y poder mirar hacia delante.  Joder Aiku, acabaste en el camino equivocado, pero realmente te había cogido cariño, hija de puta.

Estoy escribiendo esto desde la parroquia de Guadalupe, durante el último día que X-Slash puede mantener nuestra tapadera aquí, y realmente solo quedamos unos pocos.  JT ha hecho la del humo, de tácito no sé nada y Gary ya debe estar haciendo cosas pedantes en su país pedante: ¡La ostia Gary, ya podías haber dejado Guinness!

Ahora mismo nuestra prioridad es restaurar la Umbra, después de haber salvado a Laura y bueno, a Cáceres también. Y esto es la puta jungla, no sé cuántos bichos hemos matado ya, pero la cosa va viento en popa y JC se ha hecho un nombre como guardián de Cáceres, así que su nombre se esparce por toda la zona. 

Llevo intentando contactar con Azul un par de días, pero no me contesta y eso no me gusta una mierda, las cosas por allí seguro que están peor y nos necesitan, pero hasta que no terminemos aquí no podemos irnos, yo no puedo irme sin Laura, al menos.

 

Vuelta al  hogar

 

El criado le guio por el interior de la mansión hacia el despacho de Lisse, nunca había estado en esa zona de la casa y se sentía terriblemente incomodo y en un estado de alerta constante. Desde su precipitado regreso solo la había visto una vez a través de los cristales de la sala de observación, fue un breve momento en el que había recuperado la consciencia y la había visto sentada al otro lado, observándolo con gesto serio. Después había vuelto a desmayarse por el efecto de los medicamentos.

 

Lianna era la única que había bajado a verle a lo largo de todo el mes que llevaba postrado en una cama, quitando a los silenciosos médicos y enfermeros que lo atendían, ella había sido su única compañía. Fue a ella a la que informo acerca de lo que había sucedido en Cáceres el pasado mes de Abril. Fue una charla larga en la que la chica no dejó de preguntarle datos y anotarlo todo en un cuaderno. Le hablo de Perséfone, de Thelams, de JC, de Wolfie, de Tácito... le conto todo. 

 

Los chicos han vuelto y menos mal que todos a salvo. Quien más me preocupaba era Zumarraga. Después de pasar el chequeo según llegó, me quedo más segura de que todo su sistema siga funcionando a pleno rendimiento y sin ningún tipo de problema. Puede que dentro de tres meses necesite algún ajuste. Nada importante.

 

Le veo hacer ojitos con Lianna. A veces me pregunto si sabe verdaderamente cuál es su naturaleza, por mucho que parezca humana. Hice un gran trabajo con ella. Puede pasar por una persona más, normal y corriente.

  

Los demás han vuelto muchos, algunos han decidido quedarse en Cáceres. Supongo que quieren investigar más… Supongo que quieren asegurar la zona… Me he propuesto mantenerlos y ayudarles de alguna forma. No puedo dejarles solos en tal labor. Ya sea con dinero, material o la ayuda de X-Slash… No van a estar solos en esto.

  

Querido Valbuena:

 

Te escribo desde la residencia Mc Cloud en Nueva York. Ni siquiera me dio tiempo a despedirme. Espero que todo siga al menos, tal y como lo dejamos JC y yo al marcharnos.
¡Ésta familia es muy maja! Pero Koiron me da un poco de miedo, creo que no le hace mucha gracia tenerme por aquí. Es muy rudo, y a veces se enfada un poco si le quito a Laura mucho tiempo.

 

El viaje hasta aquí ha sido algo largo, pero Laura me ha ayudado a poder venir en menos tiempo y a poder contestar bien a las preguntas de los guardianes. Ahora ella es mi mentora, es amable, pero muy disciplinada. Estoy aprendiendo mucho y eso me gusta, cuando vuelva seremos como Mulder y Scully ¿Vale? 

 

La no vida es complicada. Desperté siendo un Wraith, en un sitio que ni siquiera recuerdo, siguiendo un modelo que no se corresponde con mis creencias actuales. Mi paso por la Umbra ha pegado un cambio brusco, en los escasos 3 meses que llevo en éste estado he pasado de querer poder fuese cual fuese el precio a  pagar, a luchar contra signos de todo mal.

 

Ahora tengo un nuevo amor, y un nuevo ancla, JC, mi Yeisi, y sé que ésta vez va a funcionar, pues los dos lo deseamos así.  Aún recuerdo a Lucius, a veces con cariño, otras con odio, ¿Cómo pude estar tan ciega con él? Al menos tuvo los cojones suficientes de renunciar a su vida y pedir nuevo ancla para mí sin arrastrarme a El Olvido con él, he de reconocer que eso estuvo bien. Lo peor es que ahora soy yo la que le debe un favor a Obiēcit y eso no me hace ninguna gracia.

 

Los días posteriores a la huída de Perséfone de Cáceres han sido bastante movidos, muchos se han marchado, apenas quedan las migajas de lo que fuimos… Sigo sin entender qué hacíamos exactamente colaborando con la unidad de JT pero bueno, quizás de las opciones que había eran los mejores. Y les guardo cariño. Eso supongo que es bueno.

 

Estimado John.

 

La pronta finalización de las reformas programadas para la Ermita de San Jerónimo me permite focalizar mis esfuerzos en la investigación de las ruinas bajomedievales y los archivos históricos que reposan en las Viñas de San Jerónimo. Aunque Perséfone se hallaba asentada allí con la Mano del Difunto, apenas han dejado rastro de su presencia al esfumarse.

 

Mis recientes investigaciones han aportado pocos datos acerca de qué era lo que le interesaba tanto a Perséfone como para permitirme seguir con vida y husmear por los terrenos, es por ello que veo oportuno realizar una pequeña reseña sobre lo que he podido descubrir relacionado con los sucesos de la pasada Semana Santa.

 

En 1291, el Rey Sancho IV de Castilla concedió al Casar de Cáceres un privilegio rodado por el que le otorgó la independencia de la ciudad de Cáceres, de media legua a la redonda como territorio. La Villa de San Jerónimo, prácticamente vecinos, observaba este hito con envidia y anhelo, habida cuenta que ellos habían perdido sus privilegios como villa.

 

Snick: Cut Slightly. Corte ligero y preciso. Este era el nombre que más he oído en las últimas semanas, mi nuevo nombre, el que elegí porque él me lo pidió cuando todo empezó. Él…

 

Decepción, frustración, dolor, rabia, ira… Admiración, empatía, venganza e incluso amistad. Cientos de sentimientos enfrentados se mezclan en mi cabeza, todos arden, luchan y se aferran fuerte en ella creando una perfecta armonía que hace que no desaparezcan.

 

El perfecto espécimen de cabello dorado había huido y desaparecido por completo. La muchedumbre empezó a dispersarse. Los lobos irían a aullar la luna o cantarle a los árboles, o a engañar a más humanas para que fueran sus parideras; el pastor se llevaría a su insípido rebaño para drogarlos y engañarse a sí mismo creyendo que son algo más que su mero sustento; otros irían de vuelta a sus casas y a sus ahora aburridas vidas… Todo mientras que su cuerpo seguía sin vida en el suelo.

  

¡Alabado sea el Señor en toda su Gloria! Pues es Él quien nos ha proporcionado todo cuanto tenemos y necesitamos. Es Él quien vela por nosotros cada noche de oscuridad, quien nos envía sus advertencias y quien nos bendice con todo lo bueno de su creación.

 

¡Leed con atención hermanos! Nuestro Mesías ya no se encuentra en la ciudad. El portador de paz y poder ha marchado para una sacra misión fuera de nuestros límites. Nosotros pecadores cometimos un gran error: la confianza, la envidia… el orgullo… Nos ha llevado a intentar extender nuestras Tierras Santas más allá de nuestro límite… y nos ha devuelto un duro golpe para que aprendamos la lección.

 

El Jefe se ha vuelto a comunicar conmigo. No sé por qué… pero esta vez decidí coger el teléfono… He escuchado su mensaje a las ovejas del mundo. Me ha gustado. Pero también me gustó hace unos meses cuando escuché su mensaje anterior... También sabemos que por unas causas u otras… casi todos han muerto o no están ya con nosotros. Acero ha sido el único superviviente de la Ravelist.

  

Él nos ha prometido modificar los mandamientos de la Ravelist, ser más cercano a nosotros. Realmente nos necesita y Perséfone… hizo mucho mal. No sé ni cómo se les pudo colar a los chicos en el piso y en su ambiente de trabajo bajo otra apariencia… Hasta se llamaba “Isa” y hacía los mismos gestos… ¡Qué estúpidos fuimos!

 

Si estás leyendo esto, es porque seguramente estés vivo como esperas que lo esté yo, y si quieres encontrar algo de información, una vía de escape, una solución a tus problemas, o esperanza en estas palabras… te deseo mucha suerte.

 

Vine a buscar la paz y la tranquilidad a esta ciudad, que parecía ser bastante aburrida y simple, y la encontré, a cambio de un poco más de dolor y sufrimiento. Fui jtgnnkevd tqk dm mcmftu, c hjiumf ed hitozgad hg fzw kjtgkzsjtw rtie gqxggvv dp qcrfv uprvbuev si kgwsjbeebóe tghmdev. Al principio parecía fácil, pero conforme iba entrando poco a poco en la boca del lobo, el peligro acechaba cada vez más y más peligrosamente, y aun así, pude moverme con facilidad por donde quería.

 

Muchos intentaron sonsacarme información, de alguna forma u otra, y más de un momento temí por mi propia seguridad, pero no hubo nada de lo que no pudiera enfrentarme… hasta el final. Pude infiltrarme en htrvxo, hwhgwuimwchq efw wcxtxjmbdw snv lsqíe fxexjd hg erw acwvtceuxspxj, c dpw ehjek fyg lv lsríep xe pgh pcufvsistbfw acjgkzsjtw. Gracias a los contactos que tenía pude mezclarme con facilidad, ganándome la confianza de todas las personas que había allí, o al menos, no levantando sospechas obvias. Durante las últimas semanas la cosa estaba complicada, tuve que udrxxixagqg xe yf pkggki vdfnx, yeuxipwf umt qkl usk hyrximggiu, grxzpr fx gifiiz r wépam hg lgiuivg vfrxxette if bí. Por fortuna lo conseguí, y eso hizo que pudiera seguir vivo hasta el final.

 

Nada más entrar en la habitación y ya tuerzo la cabeza hacia atrás, hago por controlar la respiración, y así intentar serenarme. Miro a todos lados y saludo al respetable con cara de buen humor. Muchos conocidos, otros no tanto, en general buena gente.

Mucho ha cambiado desde que llegué de Londres a esta ciudad, mi ciudad, mucho que aún todavía intento digerir, cosas que sólo una macabra y pérfida mente podría tolerar, otros, intentamos vagar entre esas imágenes, sacadas de un fresco de temática gótica, oscura y más negra que el azabache. 

Quien dice vagar, dice..., bueno, por lo menos estoy vivo. Para sobrevivir a estos hechos he tenido que hacer cosas que jamás podría haber imaginado, me sentí muy mal al principio, eso no os lo voy a negar, estuve a punto de vomitar, muchas horas en vela y mi mente acabó hecha añicos. Un cierto tiempo claro, quizás si no fuese así, no podría estar haciendo este ejercicio de reflexión. Sólo habría escrito o dibujado imágenes relacionadas con los hechos vividos de una forma más oscura. De alguna forma he logrado sobreponerme, mis ojos han visto más que mucha gente, mis manos han hecho elementos que en mayor o menor medida han desempañado algún papel en los hechos, mi olfato ha olido trazos indescriptibles, mis boca ha ingerido productos exóticos, pero mi mente, mi mente es la que más ha sufrido.

 

¿Cómo se enfrenta uno a un Dios?

 

Esa es la pregunta que nos hacíamos todos estos días, humanos o no. El plan no era malo: dejar que los demonios esos, o lo que sean, hicieran su votación y quitaran a Perséfone su inmunidad. Perséfone llegó en medio de su voto y todo sucedió demasiado deprisa. Ella y ese Lucius desaparecieron por un objeto que desconozco, y nosotros volvimos a la base junto con el tal Gray Spectre, a quien le debo mi vida.

  

He visto muchas cosas a lo largo de los años que llevo con el Jefe, cosas maravillosas y terribles, cosas que harían estremecerse a cualquier hombre, cosas que no se pueden recordar. Pero ninguna se compara a Perséfone destrozando nuestra puerta y entrando, pistola en mano, la muerte acechando en cada pisada y la promesa de dolor en cada palabra. Enfrentarse a ella era inútil, desafiarla un suicidio. Mató a dos de los nuestros entre risas y juegos, mientras esperaba a la caja. ¡La caja! La tenía Amadeo, y por el interés que tenía ella en la caja agradezco habérsela dado. Además estoy seguro de que el resultado habría sido el mismo; el Jefe nos ha protegido de mucho, mediante palabras o hechos, pero esa mujer le superaba como si fuera un niño.

 

David apagó disgustado la radio del coche. La música era una mierda últimamente. No como cuando era más joven. Esa fue una época de música genial, lo que llamaban rock “clásico”.

 

Siguió conduciendo en silencio. La carretera habría estado completamente a oscuras si no fuera por el resplandor de la luna. No había alumbrado a esa distancia en la carretera. Tomó el primer desvío que vio del Casar de Cáceres y Cáceres dirección Mérida, sin darse cuenta de que no era el desvío que quería tomar, sino una vía de servicio. Pronto llegaría a la bifurcación, donde el asfalto dejaría paso a la gravilla. Si en el cartel ponía dirección Cáceres no podía estar errado, pero después de 5 minutos de esa mala carretera dudó y paró el coche.

 

Encendió su GPS para ver su localización.  Según el moderno aparato, efectivamente estaba en una vía de servicio que desembocaría a una avenida que va a parar a la ronda norte. 6 km más y llegaría a su destino. Volvió a ponerse en marcha y la carretera era cada vez más estrecha y tortuosa. Ningún alma por aquel lugar. Ninguna luz.

 

Los equipos de contención se desplegaron como pudieron… Llegamos tarde. Nuestro gran proyecto ha quedado destruido y solo queda borrar la huella con gran pesar.

 

Cenizas, cadáveres y podredumbre… Todo debe ser pasto del fuego. Así lo han ordenado de arriba. Hemos explorado la casa varias veces e identificado a muchos de los cuerpos. Los desaparecidos de Luisiana, la familia que vivía aquí… ¡Un momento!

 

El hijo mayor no está. Hemos rebuscado varias veces y no le encontramos entre los cuerpos. Lucas ha desaparecido. Informamos y quedamos a la espera de órdenes con la tensión en el cuerpo. Los jefes se alteran bastante. Hay señales de un intruso hace dos días. Alguien que vino por su propio pie y no fue “traído”…

 

Alexandra me recomendó escribir para desahogarme, pues no encuentro con quién puedo.

 

Ha pasado ya un tiempo desde que te fuiste. Desde que nos dejaste… Duele. En la cabeza, en el corazón, en el alma… Nunca creí que escribiría cosas así.

 

No solo te extraño y te echo en falta. Te necesito conmigo. He pateado muchas sendas tanto de aquí como de más allá, intentando buscar indicios, mensajes tuyos, pero nada. Cómo tú decías, moriste una vez y perdiste tu nombre… Ahora has muerto de verdad, de forma definitiva.

 

Me doy la vuelta en la cama y aún encuentro tu olor impregnado en la almohada. Me muevo por la casa y cada rincón, cada objeto, cada habitación… me trae a la memoria una escena contigo que no puedo borrar de mi mente. No sólo no puedo, no quiero.

 

El viaje hacia Los Ángeles había sido tranquilo, todo lo que podía ser en una ciudad con varios millones de habitantes cuya circulación en hora punta era un auténtico caos. Paró en una zona comercial cercana al aeropuerto que estaba repleta de centros comerciales y hoteles baratos destinados a los turistas más pudientes alejado de las brillantes torres de luz del centro. Compró algo de ropa en un centro comercial, comió un par de hamburguesas en un restaurante deleitándose en cada bocado. ¿Cuánto tiempo hacia que no comía? Su hambre era atroz.

  

Se alojó en un hotel que parecía cómodo cuya principal clientela eran las tripulaciones de la infinidad de aviones que diariamente hacían escala en el aeropuerto internacional de Los Ángeles, le dieron una habitación agradable, o al menos lo era más que la habitación en la que se despertó la noche anterior. En esta al menos no olía a sudor rancio… bueno, sí que olía a sudor rancio, el suyo.

 

Los gritos le despertaron. Eran gritos de mujer, un chillido que se le clavaba como un puñal en los tímpanos. Se levantó de golpe y su mano saltó como un resorte hacia la mesilla de noche donde descansaba una Beretta. La cogió y rodó hacia un lado cubriéndose con la cama y apuntando a la puerta, un acto reflejo implantado hace años en su mente. Moverse, cubrirse y apuntar.

 

Un dolor punzante le recorrió todo el cuerpo por los bruscos movimientos que había realizado, pero siguió apuntando a la puerta aun sin saber muy bien donde estaba. Su mente se centraba en la puerta, en lo que pudiera entrar por ella… y en los gritos de la mujer de la habitación de al lado. Así paso un minuto entero hasta que su mente se fue despejando y la espesa niebla que envolvía sus pensamientos se fue disipando poco a poco, solo entonces se centró en la habitación. Era una habitación típica de hotel barato con muebles viejos y desgastados. Recorrió la habitación con la mirada aun sujetando la pistola, atento a cada rincón, a cada sombra, a cada sonido.

 

Ha pasado mucho tiempo…

 

Recuerdo los ojos de la bestia mirándome en la oscuridad, impulsándome a ser más fuerte, a ser mejor, a servirle a él y a un autentico poder superior.

 

Eso hago, le sirvo, a través de mis propios aliados, esparzo su voluntad allá donde él me dice.

 

Siempre promete una recompensa y siempre cumple su palabra, antes era muy difícil contentar a mis aliados que se esforzaban dándolo todo, hacían todo lo posible por cumplir los encargos y cuando lo hacían muchas veces les pagaba con humo, con prontos y estamos ya muy cerca. Quizás por eso no le salieron las cosas como debieron salir, por eso no cumplieron con nuestras demandas y por eso estoy haciendo ahora todo esto otra vez.

 

Limpio la pátina de barro y sangre del pálido rostro de una de mis lugartenientes, toda la red de contactos que ella manejaba esta ahora fuera de mi alcance, el mundo inmaterial que ella moldeaba y sentía ha desaparecido. Nos fue muy útil, sobre todo con el investigador y el caso de esa chica, su hija, nosotros lo resolvimos, encontramos el cuerpo en ese embalse de aguas turbias, le dimos descanso arriesgando mucho, a ella y a muchos otros. Antes de que todo cambiase los mercenarios habían tenido contacto con entes sobrenaturales que campaban a sus anchas por la finca, esperando su descanso eterno, decían haber tenido una conversación bastante entretenida con un caballero de Alcántara que se alegró al enterarse de la noticia de las expulsiones de los musulmanes y judíos de la península, pero parecía reacio a creer que lo hubiera logrado una Reina añadiendo que sin un Rey fuerte una Reina no podría, tampoco le gusto que ese Rey fuera aragonés, difícil de entender la mentalidad medieval, pero terminó descansando a lomos de su garañón y cabalgó hacia… lo desconocido.

 

Coloco flores en la tierra removida, debí haber cavado un poco más profunda la tumba de mi amigo, puede que las lluvias la despejen y queden al descubierto su cadáver, no tengo mucho tiempo, algo debe estar entreteniendo a las autoridades para que no estén ya aquí.

 

Algunas heridas se han abierto y escucho el sonido seco de más balas aplastadas caer al suelo del baño, ahora me doy cuenta de que tengo ese feo collar en mi cuello, lo agarro para arrancarlo, palidezco al pensarlo y tan solo lo aprieto fuerte en mi puño, me hace sangrar, recuerdo que me lo dio la bestia.

  

Me ducho, al menos mi albornoz está limpio y me reconforta ponérmelo, me calzo unas babuchas de forro suave de piel de camello y salgo despacio de la destrozada habitación, camino de otra sala más pequeña tras atravesar un salón con chimenea. Casi todo está intacto, algo de barro y poco más.  Entro en la sala preparada como un vestidor, con algunos trajes y camisas, escojo un traje gris, elegante, camisa y corbata a juego, me encanta vestir bien cuando tengo que huir de un país.                

 

Recojo lo que puedo y lo meto en el maletero del coche.

 

Despierto tumbado en el suelo. Creo que he tardado más de una hora en levantarme del todo y poder llegar al baño. No recuerdo haber encendido la luz ni haberme colocado frente al espejo. Tengo la ropa destrozada con una gran cantidad de agujeros y está sucia, de sangre y barro, los pantalones también. Me desnudo torpemente, tengo cardenales y moratones por todo el cuerpo, ¿me han dado una paliza?

 

No.

 

Me han fusilado, lo recuerdo vagamente, pero era para demostrar algo… recuerdo el olor a ceniza que me inunda las fosas nasales, los ojos de la bestia humana mirándome fijamente a través de la noche mientras deja escapar entre sus dedos las cenizas de lo que fue mi pasado. Me veo a mi mismo, recibiendo los disparos de una primera ráfaga, recargan sus armas y les grito que son unos perros traidores, que si no tienen nada mejor para mí, que si esto es todo. Vuelven a descargar sus armas y caigo de rodillas. Siento la mayor de las satisfacciones al ver como mi cuerpo escupe las balas lentamente entre borbotones sanguinolentos con trozos de carne y tripas…

 

Me despierto, está oscuro y no veo nada… me zumban los oídos y al intentar levantarme siento terribles punzadas de dolor dentro de mí, el pecho me arde y la garganta está áspera.

 

Me siento sucio y pegajoso, eso no es nuevo.

 

Me incorporo torpemente al borde de la cama, resistiendo el dolor que se va mitigando al respirar profundamente.                                                                                        

 

Enciendo a tientas en la oscuridad la lámpara de la mesilla, el fogonazo de luz amarillenta de la bombilla me desconcierta. Miro la lámpara y es fea como el demonio, ochentera, con formas redondeadas y de colores que se mezclan hasta casi parecer a veces de color de la mierda de un enfermo. Permanezco sentado y miro mis pies: tengo una bota puesta, llena de barro, el otro pie está casi cubierto por un jirón de calcetín, también sucio. Muevo los dedos y cae barro seco al suelo.

 

Mamá se preocupa porque dice que no me ve jugar con otros niños de mi edad. Cree que porque estoy con mis libros no me entero de lo que pasa en casa o en la calle. “Simples preferencias” le dice la señorita, “no se preocupe, todo llegará a su tiempo” nos cuenta el doctor de la cabeza.

 

Sé cuándo papá y mamá discuten, sé cuándo los señores que dicen que nos gobiernan salen en la tele a seguir diciendo muchas mentiras, sé que el doctor de la cabeza piensa que no soy capaz de hacer amigos por mí misma… Todos creen que por ser una niña pequeña no me entero de lo que pasa, pero ¡yo ya soy mayor! ¡Se equivocan!

  

Me llamo Laura y aunque estudio Primaria, ¡ya sé mucho! Mis profes creen que me van a adelantar varios cursos porque pierdo el tiempo y saco muy buenas notas, pero papá y mamá tienen miedo porque dicen que no tengo amigos y así será más difícil. ¡Pero yo sí tengo amigos! 

  

Al fondo… esa melodía interminable que de tanto escucharla hace mella dentro de mi subconsciente… dentro de mi cabeza. El piano no deja de entonar esas notas en mi mp3, una tras otra, formando una melancólica melodía. Esos pocos segundos marcan un antes y un después para mí. Un cambio increíble en mi vida al rememorar todo lo ocurrido… Una revelación importante que debía tener tarde o temprano.

 

Me revuelvo en mi sillón buscando una posición más cómoda. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Cuánto tiempo llevo aquí intentando levantarme, hacer algo, pensar con claridad? No me fallan las fuerzas, me falla la motivación. El no ver objetivos claros, el tener que enfrentar una espera que se me puede hacer interminable. Muevo el vaso para ver cómo el alcohol va derritiendo poco a poco el hielo y compruebo ya por segunda vez que no me queda tabaco. Mato el tiempo, pero la puerta que tengo enfrente sigue sin abrirse.

 

Aún no soy consciente de la suerte que he tenido.

 

A ver. Todo empezó con aquel accidente de autobús y la terapia a la que intentaron obligarnos a ir... ¿Por qué digo “intentar”? Bueno, intentaron comernos la cabeza con lo que era bueno para nosotros y lo bien que nos iba a venir para superar el trauma… ¿Qué trauma? ¡Yo no soy uno de esos flojos que necesita ir a un loquero a contarle memeces porque he visto cuatro o cinco muertos dentro de un autobús! Así que pasé y mandé a la mierda sus propuestas.

 

Intenté seguir con mi vida normal, aunque reconozco que de vez en cuando echaba un vistazo a las noticias. La que se montó en Cáceres al parecer fue gorda… pero a mí ya me pillaba en casa con mi familia, así que tampoco me preocupé mucho por los sucesos, siendo sincero.