Los equipos de contención se desplegaron como pudieron… Llegamos tarde. Nuestro gran proyecto ha quedado destruido y solo queda borrar la huella con gran pesar.

 

Cenizas, cadáveres y podredumbre… Todo debe ser pasto del fuego. Así lo han ordenado de arriba. Hemos explorado la casa varias veces e identificado a muchos de los cuerpos. Los desaparecidos de Luisiana, la familia que vivía aquí… ¡Un momento!

 

El hijo mayor no está. Hemos rebuscado varias veces y no le encontramos entre los cuerpos. Lucas ha desaparecido. Informamos y quedamos a la espera de órdenes con la tensión en el cuerpo. Los jefes se alteran bastante. Hay señales de un intruso hace dos días. Alguien que vino por su propio pie y no fue “traído”…

 

Comienzan a venir un par más de helicópteros. Al principio supusimos que eran refuerzos para el equipo de descontaminación. Nos alertamos bastante al ver que eran dos escuadrones de exterminio liderados por Lupo. Ella solo ladraba órdenes y los demás obedecían, los científicos nos escondíamos detrás de nuestras máscaras de gas y nos quitábamos de su camino para no ser arrollados. Dábamos gracias a los cielos por que viniera sola, su pupila y su compañero son extremadamente… difíciles de tratar…

 

Fueron tres días intensos. En medio del trabajo de recoger muestras e ir descontaminando se escuchaban disparos. Todos levantábamos la cabeza, intentando buscar el foco de una posible amenaza, pero pronto alguien gritaba que esto era urgente… y volvíamos a nuestra tarea de forma apresurada.

 

Las noches en el campamento eran interminables. Éramos hombres de laboratorio y a veces también sonaban disparos en medio de la noche. Para nosotros aquello era un infierno. Fuera de nuestros laboratorios o la seguridad de nuestros hogares… ¡no nos prepararon para este tipo de trabajos! La tensión comenzaba entre los compañeros y hubo disputas. Uno de ellos dijo que se marchaba. Recogió todas sus cosas y se fue.

 

Comprendimos la gravedad del asunto cuando al día siguiente, apareció con un balazo en la cabeza en una bolsa para cadáveres, entre los elementos a “descontaminar”… Todos captamos el mensaje de Lupo al momento y sabíamos que no había marcha atrás.

 

En el último día encontré algo… algo que me llamó poderosamente la atención. Un dibujo hecho como por una niña pequeña. Creo que era un retrato de ella y cogidos de la mano supongo, que a su padre y a su madre. Estaba algo deteriorado, manchado de sangre seca… No quiero imaginar lo que le pasó aquí a esa pobre niña. Ponía en letras mayúsculas “Sólo quiero una familia…”. Lo que me llamó la curiosidad fue el nombre que aparecía a la vuelta del folio.

 

Evelyn