Estimado John.

 

La pronta finalización de las reformas programadas para la Ermita de San Jerónimo me permite focalizar mis esfuerzos en la investigación de las ruinas bajomedievales y los archivos históricos que reposan en las Viñas de San Jerónimo. Aunque Perséfone se hallaba asentada allí con la Mano del Difunto, apenas han dejado rastro de su presencia al esfumarse.

 

Mis recientes investigaciones han aportado pocos datos acerca de qué era lo que le interesaba tanto a Perséfone como para permitirme seguir con vida y husmear por los terrenos, es por ello que veo oportuno realizar una pequeña reseña sobre lo que he podido descubrir relacionado con los sucesos de la pasada Semana Santa.

 

En 1291, el Rey Sancho IV de Castilla concedió al Casar de Cáceres un privilegio rodado por el que le otorgó la independencia de la ciudad de Cáceres, de media legua a la redonda como territorio. La Villa de San Jerónimo, prácticamente vecinos, observaba este hito con envidia y anhelo, habida cuenta que ellos habían perdido sus privilegios como villa.

 

Fue entonces cuando un noble influyente y poderoso de Cáceres, Don Munio, murió repentinamente ab intestato, dejando dos herederos, don Gonzalo y don Beltrán, pugnando por convertirse en los principales beneficiarios del patrimonio y los privilegios del decuius. El mejor amigo y mano derecha del finado, don Tristán, movió su ficha, y decidió que la partición hereditaria se llevaría a cabo, precisamente, en la Villa de San Jerónimo, provocando cierto revuelo entre los campesinos y oportunistas.

 

La partición terminó con un heredero muerto, otro exiliado junto a su séquito, y el hijo bastardo de don Munio adquiriendo gran parte de la herencia. Por los documentos oficiales, deduzco que se convirtió en un mero títere bajo los hilos de don Tristán, aquel astuto rico hombre fue quien asesinó a don Munio y, finalmente, a través de su hijo ilegítimo, se apoderó de sus bienes. Bravo.

 

La historia de la Villa se difumina demasiado a partir de ese momento, y estoy intentando concentrar mis esfuerzos en seguir extrayendo información... Ahora, ciertos datos de interés que pueden ser de utilidad para la unidad:

 

─ El anillo del emblema del dragón, que una fuente anónima me envió, (Aún no tengo noticias al respecto) lo forjó un herrero llamado Alvar, que vivió en la Villa en aquella época. Es el símbolo del pacto que hizo con Jeremiah, por aquel entonces subyugado a una humana, para conseguir la maestría con los metales.

─He encontrado en los archivos de la villa ciertos documentos atinentes a la leyenda de un extraño ser llamado "Helius", y relata una suerte de peregrinación desde la península itálica hasta la ibérica en tiempos de la civilización romana. Aún no alcanzo a comprender cómo se relaciona ese personaje con la Villa, pero espero tener más información al respecto más pronto que tarde.

─Jaelle y Perséfone surgieron (Fue invocada, en el caso de la primera) tiempo después de estos hechos, y no en Extremadura, sino en la región de La Mancha.

─Gran parte de mis esfuerzos se están centrando en investigar qué relación tiene la Espada del Rey de Reyes de la nación Garou con la Villa o, en última instancia, con la Mano del Difunto, quienes la tenían. Tal vez me ayude a cumplir el destino del arma, tal y como nos contó Evelynn.

─Sigo intentando descodificar el diario de Jimena, la humana que mantenía subyugado a Jeremiah mediante un pacto más que favorable a ella. En él se recoge gran parte de la vida de los demonios, desde la Edad Media hasta el Siglo XX. Es fascinante la cantidad de información... Parece que la chica murió durante los sucesos de 1291, y Jeremiah tomó posesión de su cuerpo. Por lo que, a todos los efectos, podría considerarse este tomo como el diario personal de Jeremiah.

─Había una especie de grimorio, un libro corrupto, en el pozo de la Villa. Sarah lo destruyó y evitó que Perséfone se hiciera con él. No obstante, su poder era patente y mantenía alzados como Necrófagos a los cadáveres arrojados al mismo por motivos desconocidos.

 

El resto de información deberá esperar. Sigo investigando la Villa, asentado aquí, en la Ermita. Tengo trabajo para un buen tiempo, sólo espero que Perséfone tarde en recuperarse y podamos estar preparados para cuando vuelva. Espero también que recibas esto, me ha parecido más apropiada la misiva certificada. No es que no tenga confianza de X-Slash, pero no sé hasta qué punto es infalible...

 

Sin más, y tras esta pequeña puesta al día, me despido. Mucha suerte allá donde estés. Aquel hombre, Hans, tenía razón. Un hombre sólo puede hacer el verdadero Bien cuando ha tocado fondo en el abismo del Mal. Y Perséfone me arrastró hasta el mismísimo lecho.

 

Un afectuoso saludo.

 

Tu amigo

Julio.