... Nunca volveré a ser esa mujer. Reniego de ese nombre igual que de las atrocidades que cometió la mujer que fui. Tengo aún muchos pecados que expiar, pero lo acepto convencida de que esto es, por fin, lo que debo hacer.

 

Ahora puedo ser quien realmente soy, sin esconderme, sin nombres falsos, sin miedo a ser descubierta. Puedo ser por fin Alejandra Carpenter y utilizar el nombre Megabyte como bandera en lugar de como un disfraz.

 

He estado pensando mucho sobre ello, y creo que es justo que sepáis quién soy y quién fui. Cuando huimos con JC y Drake a Nueva York recibimos un ataque de Pentex, y aunque contamos con unas defensas excepcionales, temo que esos Primero Equipos puedan lograr sus objetivos más adelante.

 

Ojalá esta carta la leamos juntas dentro de unos años, en lugar de que tenga que entregárosla tía Natasha o algún miembro del Túmulo cuando empecéis a hacer demasiadas preguntas sobre quiénes eran vuestros padres.

 

Puede que no haya tomado las mejores decisiones en mi vida, pero sé que ahora sí que estoy siguiendo la senda correcta. Papá y yo siempre hemos querido lo mejor para vosotras, y ese amor que tenemos es lo que nos salvó y nos dio fuerzas para dejar atrás una vida de dolor, odio y corrupción. Vosotras, mis pequeñas, sois la lucecita que nos iluminó el camino hacia la redención.

 

He soñado con vosotras tantas veces… pude ver quiénes seréis y en qué os podéis convertir, y desde luego estáis destinadas a hacer grandes cosas. Sé que vais a ser dos grandes mujeres, guerreras, luchadoras, nobles, valientes, justas. Sé que sabréis cuidar la una de la otra y permanecer unidas ante las adversidades.

 

Somos ahora una gran familia que lo dará todo por vosotras. Tía Natasha está deseando que crezcáis para enseñaros cómo defenderos de cualquier amenaza, y tía 4-Eyes se muere de ganas por rodar en el césped con vosotras. Tía Lupo sabrá entender cualquier problema que tengáis y os aconsejará sabiamente, y tío KQ os cuidará las espaldas en todo momento. Por aquí les llaman “El Escuadrón”, al menos por ahora; para vosotras, ya lo sabéis, con “los titos” es suficiente.

 

Cuando llegué al Túmulo de Nueva York muchos me miraban con recelo o con asco. Supongo que es cuestión de tiempo que entiendan que mis intenciones son buenas y verdaderas, de momento me esfuerzo al máximo para demostrarlo; cualquier cosa para que crezcáis en un entorno seguro y feliz. Dejaremos de ser “la mujer de Efialtes" y “sus hijas” para ser Alejandra, Anna y Emma Carpenter, miembros de la comunidad Garou.

 

Los titos vigilan el Túmulo desde fuera, os quieren tanto que aun teniendo prohibida la entrada se quedan lo más cerca posible de vosotras para protegeros. Queredles mucho siempre, y confiad mucho en ellos; si nos tenemos los unos a los otros todo irá bien, por algo somos familia.


No dejéis de brillar, que vuestra luz tiene que guiar de nuevo a vuestro padre hasta nosotras. Porque volverá, esas son cosas que una esposa sabe, por muchas habladurías que digan las malas lenguas. Papá no es un hombre que se deje vencer tan fácilmente por la muerte, y no se perdería conocer vuestras preciosas caritas por nada del mundo.

 


Os quiero muchísimo, mis niñas.

 

Firmado: Mamá.