Todo comienza en una decadente Cáceres…

Corrupción, malas gestiones, una justicia que no responde ante el débil y el necesitado… La ciudad se cae socialmente a pedazos mientras los ricos se acomodan en sus mullidos sillones cargados sobre los hombros de los trabajadores. Esos trabajadores… apenas quedan sin fuerza ni aliento, no tienen ilusiones ni esperanzas, no les queda energía para volverse contra quienes les mandan a pesar de ser más numerosos… Ahogados y hundidos intentan llevar su carga en sus miserables vidas.

Hace poco, una nueva empresa abrió en la ciudad. Procedencia alemana y promesa de muchos puestos de trabajo. Se ha visto envuelta en algunos líos con la alcaldía local, e incluso con las autoridades. Les pusieron trabas para todo y les intentaron sangrar su dinero por cada poro que tenían. Aun así, Pharmatechnic Industries fundó su sede en Cáceres e intentó seguir adelante.

Después de algunos conflictos más, finalmente decidieron traer a su propia gente de otras sedes. La contratación autóctona fue mínima y eso trajo a más de uno de cabeza. ¿Qué esperaban? Intentasteis desangrar a una pieza de la gran maquinaria alemana, que no tiene nada que envidiar a cualquier módulo prehistórico español en cuestión de empresas.

El paro seguía creciendo, las deudas y la tasa de suicidios por la desesperación. España pasa una de sus peores crisis y los medios lo publicitan intentando sacar provecho y beneficio propio. Es el mayor reflejo de lo que tenemos.

Pero un atisbo de luz se hizo. Una plaza nocturna de conserje, o algo del estilo, no recuerdo bien los detalles. El trabajo consistía en estar sentado cuidando de la recepción del lugar, no mucha gente entra de noche, pero lo describían como que también podría tener algo de trabajo de archivo y gestión de llamadas telefónicas. Al parecer la farmacéutica quiere ampliar a un horario nocturno y ese puesto no está a la altura de sus empleados.

Pagan exageradamente bien por la nocturnidad y ofrecen las mismas condiciones que te darían si estuvieras trabajando en la capital de Alemania. Eso es un lujo cuando estás viviendo en Cáceres, más por un trabajo no tan complicado. Pidieron requisitos, pero dijeron que serían algo laxos a la hora de contratar, preferían buscar experiencia y méritos.

Por supuesto, miles de almas en pena se presentaron ante tal golosina con tal de intentar conseguir dar un mordisco al dulce. Tal fue la avalancha que la propia empresa tuvo que designar un equipo para poder gestionar semejante situación y encontrar un candidato.

Ha pasado una primera ronda de gran criba que ha llevado bastante tiempo. Breves entrevistas en las que evaluaban sobre todo el perfil superficial y académico de los candidatos. El nivel no era muy alto, por lo que consiguieron pasar cientos de ellos del total de miles.

Llegó la segunda ronda, otros entrevistadores en un edificio distinto. Mucho más exhaustivos, entrevistas más largas y analizaron a fondo la psicología de cada uno de los candidatos. Solo 20 han pasado el proceso. Ya queda poco.

Toca la tercera ronda, pero es demasiado… atípica. Una casa en una finca privada, en medio del campo, a las afueras. Una cena bien organizada con todos los candidatos. ¿Qué buscan de nosotros o que pretenden observar en un ambiente así para un puesto tan simple? Hay algo que me escama al ver que se han salido dos veces de lo habitual. Puede que sea algo de su país o simplemente una de esas novedosas técnicas psicológicas… Necesito el trabajo, no me queda otra y acudiré a la cita.