Apoptosis

Apoptosis (4)

Interludio: Apoptosis

Quimi

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La Reina convocó a todos los Vástagos en el mismo lugar en el que se practicó la Disgenesia meses antes. Muchos iban con gran reparo y con miedo ante lo que pudieran encontrarse, o qué se les iban anunciar.

Nuevos vástagos han llegado a la ciudad con intención de afincarse en ella y no les ha sido rechazado tal propósito, siempre y cuando sirvan a la guerra de la Reina, cuya intención y causa aún es todo un misterio.

El misticismo rodeaba el edificio y pronto se hizo notar por qué esto es un reinado Malkavian. La locura se desató por cada esquina del caserón mientras, para su desgracia, fuera ocurría algo que nadie esperaba; una misteriosa y nueva asesina, la vuelta de la familia clamando venganza y algo que hacía que los vampiros perdieran sus atisbos de humanidad y cordura, sucumbiendo para siempre a su Bestia. Incluso algunos fuertes, como Denisse Dumont, sucumbieron a tal efecto, y otros como Paula Hernández, cayeron intentando defenderse en la zona.


Varios murieron en estas incursiones, pero en el mundo del no-muerto, la pérdida es parte del mañana. Al final del día se ejecutaría a Colette Feraud por ser una traidora y seguidora del principado de Torrevieja.

La noche acabó con una Reina que nombraba nuevas Cortesías para su Reino y anunciando que su familia estaba de vuelta y que la acogería bajo su protección. Esto inquietó el alma de muchos y preocupó a otros pues Casilda, Rómulo y Felicia estaban de vuelta.

Los peligros continuaron a la noche siguiente, aunque esta vez los Vástagos estuvieron mejor organizados. Casilda no tardó en aparecer para explicar la obra de su padre, Don Braulio, y que la Disgenesia fue un fracaso. Por eso, proclamó la Apoptosis, y al final del día, solo los integrantes más malvados, crueles y déspotas podrían sobrevivir en este entorno y alzarse con la victoria en la guerra.

La noche fue un cóctel de rivalidades, yihad y luchas de poder por los cargos de la ciudad presentes y vacantes, alzándose Don Alonso de Lerma y Serena con el puesto de Chambelán y Celeste Fanon con el puesto de Oráculo.

Entre las rivalidades, varios humanos se colaron en el recinto, organizados buscaban llegar al fondo de ciertas pistas que habían encontrado en las últimas semanas en la ciudad. La casi rotura de la Mascarada fue solventada por los locales y así nuevamente, no corrieron ningún peligro, aunque tuvieron que esforzarse mucho en ello y muchos casi pierden la vida.

Al final de la noche, la Reina hizo su último comunicado antes de la guerra y Casilda dio un discurso sobre la debilidad. Dispuestos a ejecutar a dos de los vástagos presentes por su necedad, el nuevo Chambelán propuso que su existencia podría destinarse a la guerra y al frente. Así pues, la Reina les mandó de forma descarada que le trajeran el corazón de Krammer, el líder de Torrevieja. El odio era palpable en sus palabras.

Todos los vástagos Cacereños se congregaron en torno a una pila y, para demostrar su compromiso, casi todos se cortaron la mano derecha en la pila realizando su juramento hacia la Reina; la más valiente de los Vástagos, desangró casi por completo su cuerpo para demostrar su fidelidad.

Cuando todo finalizó, las puertas comenzaron a arder y cundió el pánico. Desde fuera se pudo ver el estallido del gran caserón, dejando la casa y sus moradores reducidos a cenizas.

Si estaban todos los vástagos allí, ¿Quién defiende ahora la ciudad?



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Venganza en VHS

Quimi

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La cámara se enciende. Muestra una calle de Cáceres… una cualquiera, estrecha y sucia. Siguen a una persona desorientada, pronto se la identifica; es la Oráculo.


Mira hacia todos lados, está desorientada, no parece saber dónde está ni que tiene delante. Algo le pasa. Una risa de mofa suena desde la cámara que la graba, una risa de muchacho joven. Improperios comienzan a llover hacia la imagen de Oráculo de la ciudad. Algunos no se entienden, otros está claro que son objeto del rencor y del odio más profundo.


Comienza a sonar la voz de una muchacha joven, se ríe e intenta quitarle la cámara al muchacho. Discuten, regañan y la imagen se mueve demasiado como para que se vea algo claro. Al parecer ella acaba con la cámara, enfoca bien y comienza a reírse sola mientras el muchacho se acerca a Claudia Aurelia.


No se ve bien quien es el, un gorro en la cabeza, una pose enfadada y de un empujón la tira al suelo. Pronto se abalanza sobre ella y comienza a morderla de forma brutal. Intenta revolverse pero ya es tarde, está cazada. La sangre comienza a brotar y sus alaridos de dolor resuenan en todo el callejón. La piel se arranca a tiras y comienza incluso a volar algún trozo de carne o miembros, la carnicería es demasiado brutal.


La portadora de la cámara disfruta enormemente con el espectáculo, empieza incluso a botar de la alegría mientras ríe. Los gritos continúan de fondo mientras ella se enfoca así misma:

- ¿Creíais que nos habíamos olvidado? ¿Creíais que todo iba a quedar así? No, no, no, no… Ya llegará el momento… Aún no… pero no queremos que os olvidéis de nosotros. No lo hagáis – comienza a reír y de repente mira nerviosa hacia un lado, vuelve a centrarse en la cámara - ¡VAMOS A POR VOSOTROS! No vamos a dejar, ¡NADA! ¿Creéis que hemos olvidado como nos expulsasteis y lo que hicisteis? – mira de nuevo hacia otro lado – Abuelo, es rápido… No de verdad… Se lo diré de tu parte claro – gira la cabeza y la mirada lentamente hacia la cámara. Sus labios forman rápidamente en una sonrisa que se transforma en una carcajada fuera de sí y finalmente mira a la cámara apretando fuerte los dientes - ¡VAIS… A MORIR!


Su mirada es desorbitada como toda buena lunática y finalmente, Felicia estampa la cámara contra el suelo donde se puede ver finalmente en la cinta, la lluvia de nieve de que la función ha finalizado.

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